R. Valladolid 3-2 R. Zaragoza
Luis César
Sampedro ya no necesita respiración asistida. El Valladolid consiguió su segunda victoria en cuatro días y, al
igual que su triunfo del pasado sábado supuso la destitución de Curro Torres en el Lorca, esta vez es Natxo
González el que queda en una situación muy
comprometida como técnico del Zaragoza. Los maños, con 23 puntos,
comerán las uvas cerca de los puestos de descenso y lejos de una zona noble a
la que se vuelve a acercar el Pucela,
que empieza a olvidar las tres derrotas
consecutivas que habían dejado a Sampedro al límite del cese.
Los
blanquivioletas marcaron los tiempos del partido en todo momento, conscientes de que el
estilo posesivo les ha dado más penas que alegrías en los últimos meses. Con Anuar como sustituto del sancionado
Luismi, el Valladolid decidió ahondar en las carencias del Zaragoza,
inocente y muy alejado del fútbol que triunfa en Segunda División. Los
aragoneses cayeron en la trampa pucelana.
De hecho, en el minuto 6 ya estaban atrapados con un 2-0 que el Valladolid intentó
proteger hasta el final del encuentro. Anuar, irrumpiendo desde el
centro del campo, hizo buena una espectacular cabalgada de Jaime Mata para
inaugurar el marcador. Plano y Hervías buscaron el esférico, pero fue el ceutí
el que apareció desde atrás para batir a Cristian Álvarez. En una jugada similar y sólo 100 segundos
después, Mata volvió a liársela a la zaga visitante y buscó piernas rivales con
un defectuoso centro que destapó dos
dinámicas: la de un equipo al que no le sale nada y la de un delantero en
estado de gracia.
Mikel González se coló el balón en su
propia portería y el Valladolid celebró
el 2-0. A partir de ahí, mimar la ventaja fue la prioridad para los
pucelanos, que semanas atrás habían quedado muy tocados al desperdiciar la
misma ventaja frente a un Numancia que marchó de Zorrilla con un heroico 2-3.
Lo consiguió a medias. Y es que el
Zaragoza cambió mínimamente su idea inicial y siguió buscando sin maldad la
portería de Jordi Masip. El Valladolid
volvía a esperar. Su única prisa era que el tiempo volase para dejar menos
margen de reacción a los de Natxo, al que se le acumularon las
desgracias con la lesión de Mikel González, que le obligó a gastar una bala
que, al menos, revolvió el partido. Mata, ahora sí con todas las de la ley,
hizo el tercero gracias a una magistral acción de Óscar Plano y Borja Iglesias
se apuntó al duelo de arietes con el 3-1 que despertaba al Zaragoza.
El descanso revitalizó al Valladolid, que enfocó con tranquilidad y control el
segundo acto ante la desesperación zaragocista. Mata gozó de múltiples
ocasiones para engordar sus cifras y sentenciar de forma definitiva. Sin
embargo, con todo a favor para encarar con tranquilidad la recta final del
choque, Kiko Olivas volvió a hipotecar
a sus compañeros con un penalti innecesario que Borja Iglesias transformó y que
metió el miedo en el cuerpo a los poco más de 5.000 aficionados
vallisoletanos que se dieron cita en Zorrilla. Pero el tiempo se le agotó al
Zaragoza, lejos del presumible acoso y derribo en su situación, y posiblemente
a Natxo González.
FICHA TÉCNICA
3- Valladolid: Masip; Antoñito, Kiko
Olivas, Deivid, Javi Moyano; Borja Fdez, Anuar; P. Hervías (Gianniotas, 78')
Toni Villa (Cotán, 86') Óscar Plano (Iban Salvador, 90'); Mata
2- Zaragoza: Cristian; Benito,
Mikel (Guti, 35'), Grippo, Ángel; Eguaras (Toquero, 74), Zapater, Papunashvili
(Pombo, 53'); Febas, Vinícius y Borja Iglesias.
Goles: 1-0: Anuar, 4'. 2-0: Mikel González
(p.p), 6'. 3-0: Jaime Mata, 37'. 3-1: Borja Iglesias (39'). 3-2: Borja Iglesias
(78').
Árbitro: Bikando Garrido
(Colegio vasco), amonestó a Papunashvili (34'), Raúl Guti (81'), Febas (78') y
Mata (93').
Estadio José Zorrilla. 5.559 espectadores. (DIARIO MARCA)
Victoria del Pucela
ante el Zaragoza que le vuelve a acercar, con estas dos victorias seguidas, a
los puestos de play off. El delantero, Jaime
Mata, sigue recogiendo el fruto a su trabajo durante todos estos años y
volvió a marcar, dar la asistencia del primer gol y un pase suyo consiguió que
un adversario se metiera el gol en propia meta. Realizó un gran partido.