Getafe 1-0 R. Madrid
Un error garrafal de Éder Militao condenó
al Real Madrid, que perdió 1-0 ante el Getafe para regresar a la senda de la derrota
once jornadas después y dejar en manos del Sevilla la posibilidad de apretar
una Liga que hasta el momento dominaba con contundencia.
El
fallo del brasileño, en los primeros minutos del duelo, no lo desaprovechó Enes
Ünal, que con su tanto impulsó al Getafe hacia cotas insospechadas hace no
mucho tiempo. De repente, el conjunto del sur de Madrid está tres puntos por encima del
descenso, algo inimaginable cuando se fue Míchel.
Al
final el fútbol se abrió paso en el Coliseum Alfonso Pérez, donde el Getafe
quería alargar el "efecto
Quique Sánchez Flores", el gran artífice del resurgimiento
de un equipo desahuciado hace no mucho tiempo. Resucitado en la pelea por la
permanencia, el conjunto azulón se presentó a la cita dispuesto a plantear
batalla con poco
que perder y mucho que ganar ante el todopoderoso líder.
Carlo Ancelotti, por sorpresa, sentó a Eden Hazard. Todos esperaban
al belga en el once, pero inició el partido en el banquillo después de mostrar
brotes verdes en anteriores citas. Apuntaba detalles prometedores, sin embargo,
Ancelotti apostó por Marco
Asensio, desaparecido en combate durante toda la primera parte,
y por Rodrygo Goes,
más afinado en el lugar de VinIcius, víctima de la COVID-19.
El
Real Madrid, como se esperaba, se encontró con un muro de hormigón.
Quique lo tiene claro. Desde que llegó al Getafe, ha sabido exprimir a la perfección
a su plantilla. Ha elegido a sus gladiadores (casi siempre
repite alineación), a quienes recoge atrás con una línea defensiva de cinco
prácticamente impenetrable. Con esa premisa, y con aguijonazos al contragolpe,
ha montado un grupo muy seguro con lo que hace y capaz de generar problemas a
cualquiera.
De
ellos no se escapó el Real Madrid, que además cometió el peor pecado posible
que se puede cometer frente al Getafe: ponerse por detrás en el marcador. El error infantil de Militao a
los diez minutos condenó a la escuadra madridista a saltar un muro aún más
resistente. Al central brasileño se le apagaron las luces en un par de segundos
de duda. Enes Ünal, muy avispado, le robó la cartera cuando Militao era el
último hombre y se perdió en hacer un quiebro absurdo al delantero turco, que no falló ante Thibaut Courtois.
El
1-0 obligó al Real Madrid a intentar poner una marcha extra de velocidad en el
manejo del balón para intentar romper las líneas del Getafe. En ese instante,
apareció Luka Modric, que dejó 25 minutos excelsos en
los que mostró, una vez más, y van infinitas, su inmensa categoría.
Entonces,
Modric tomó los mandos y comenzó con su exhibición de pases, robos y disparos. En
dos, estuvo a punto de equilibrar el marcador, pero David Soria y
el travesaño evitaron el tanto del croata. No hubo premio, tal vez merecido
para el Real Madrid, que sólo era capaz de superar la línea defensiva del
Getafe con jugadas de talento por encima de la media.
Los
cambios de Ancelotti no tuvieron el efecto deseado. Hazard, como Asensio, fue otra
figura demasiado estática y el Real Madrid necesitaba
electricidad. Justo la que perdió sin Vinícius. Ni Asensio, primero, ni Hazard,
después, fueron capaces de hacer olvidar la figura del brasileño. Y, al final,
el Real Madrid lo pagó caro.
Sin
Modric al mismo nivel de la primera parte, sólo quedaba apelar a alguna acción
individual salvadora. Benzema
la tuvo en el ecuador de la segunda parte, pero se
encontró con el cuerpo de Jorge Cuenca; también Casemiro, que pudo marcar con un disparo desde
fuera del área. Pero no era el día del Real Madrid.
Fue
el del Getafe, que diez
años después volvió a ganar a un equipo que ahora mirará
de reojo al Sevilla. Si el equipo de Julen Lopetegui gana los dos encuentros
menos que tiene que los hombres de Ancelotti, se colocará a sólo dos puntos del
liderato. De repente, la Liga podría tener gancho. Militao, con su fallo, pudo
generar ese interés repentino por saber el futuro nombre del campeón.
Gran victoria del Getafe ante
el R. Madrid y que le aleja varios puntos del descenso demostrando que el
equipo está con más confianza y seguro atrás. El delantero, Jaime Mata,
saltó al terreno de juego a falta de media hora y se vació como el resto.
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